La diáspora venezolana ha configurado un nuevo mapa literario global con escritoras y escritores dispersos por todo el mundo, atrayendo una atención renovada hacia una narrativa previamente poco conocida.

Los premios internacionales han jugado un papel significativo en este interés creciente. Un ejemplo destacado es el Premio Cervantes otorgado a Rafael Cadenas. Poeta de Barquisimeto, quien se convirtió en el primer venezolano en recibir este prestigioso galardón, consolidándose como el «poeta nacional».

Este reconocimiento ha motivado un análisis panorámico de la literatura venezolana actual, enfocado en la narrativa contemporánea. Dentro de este ámbito, es imposible obviar nombres como Karina Sainz Borgo, Rodrigo Blanco Calderón, Juan Carlos Méndez Guédez y Alberto Barrera Tyszka. Sin embargo, estos no son los únicos exponentes de una comunidad literaria transterritorial en constante crecimiento.

En 2022, se creó el Mapa Glocal de la Literatura Venezolana Contemporánea, un mapa interactivo que muestra dónde y quiénes están creando literatura hoy en día, incluyendo voces consagradas y emergentes.

La vitalidad de la narrativa venezolana

Entre los escritores destacados se encuentran figuras como Victoria de Stefano, Ana Teresa Torres, José Balza, y Elisa Lerner, entre otros. Estos autores, junto con una treintena de voces registradas por WMagazín y autores reconocidos por Letras Libres, forman el núcleo de la literatura venezolana actual. La novela sigue siendo el género predominante, aunque el cuento mantiene una tradición vital en la narrativa venezolana.

Dentro de Venezuela, a pesar de las dificultades de las últimas décadas, existen voces significativas como Victoria de Stefano, cuya obra incluye «Historias de la marcha a pie», «Lluvia» y «Vamos, venimos». Ana Teresa Torres también es una figura crucial, con trabajos como «El exilio del tiempo» y «Doña Inés contra el olvido». Además, Carolina Lozada y Krina Ber contribuyen con sus perspectivas únicas, desde lo cotidiano hasta lo existencial y lo desestructurado.

En el ámbito internacional, autores como Gisela Kozak, Fedosy Santaella y José Urriola, establecidos en México, enriquecen la literatura venezolana con temáticas urbanas, de ciencia ficción y exploraciones de la condición humana. Daniel Centeno Maldonado y Camilo Pino, residentes en Estados Unidos, abordan temas de la realidad venezolana y humana con humor y drama. Gustavo Valle, desde Argentina, y Eduardo Sánchez Rugeles, dentro de Venezuela, también destacan por sus profundas narrativas.

Esta aproximación amplía el universo de la literatura venezolana contemporánea, reconociendo tanto a los autores consagrados como a las nuevas voces emergentes. La diáspora ha marcado esta literatura, pero no ha disminuido su vitalidad ni su capacidad para resonar internacionalmente.